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Por Philip Giddings · Última actualización:
El Cabo da Roca es el promontorio agreste y salvaje que marca el punto más occidental de la Europa continental. Hasta el siglo XIV se creía que estos acantilados imponentes y estas tierras azotadas por el viento eran el fin del mundo, y todavía hoy la zona conserva un aire de lejanía y de belleza agreste.
La sensación de aislamiento del Cabo da Roca se ve reforzada porque apenas hay construcciones en la zona: un faro, una cafetería, una tienda de recuerdos y poco más. El gran atractivo del Cabo da Roca es su paisaje espectacular y castigado por el viento, lo que lo convierte en un auténtico imán para los viajeros que saben apreciar la belleza salvaje de la naturaleza.
El Cabo da Roca es un destino muy habitual en las excursiones organizadas, ya que es una parada entre Sintra y Cascais. Sin embargo, es fácil escapar de los autocares llenos de turistas que vienen aquí a hacerse sus fotos. Estos grupos nunca se quedan mucho rato, por culpa del fuerte viento y del tiempo, a menudo frío. Si de verdad quieres huir de las multitudes, toma los senderos panorámicos que serpentean por lo alto de los acantilados y que llevan a playas vírgenes como la Praia da Ursa o la Praia da Adraga.
Este cabo es un lugar mágico para visitar al atardecer, cuando el resplandor dorado del sol poniente se refleja en la inmensidad del océano Atlántico. La forma más sencilla de visitar la zona es en coche o con una excursión, pero también se puede llegar en transporte público, con autobuses que salen tanto de Sintra como de Cascais.
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Los acantilados del Cabo da Roca y su potente faro.
La cara norte del Cabo da Roca apenas recibe visitantes y tiene senderos espectaculares.
El Cabo da Roca es uno de los lugares más mágicos para ver la puesta de sol; eso sí, abrígate bien.
La Praia da Ursa, con sus característicos farallones, está a solo 1 km (20 min a pie) al norte del Cabo da Roca.
Lo que más oigo cuando estoy en el Cabo da Roca es «Tengo frío, vámonos».
Los acantilados del Cabo da Roca y la costa de la Serra de Sintra tienen un microclima muy particular y fresco, por lo que la sensación térmica puede ser de entre 5 y 10 °C menos que en Cascais o Sintra, que están más resguardadas.
El frío se debe a dos factores: el viento fuerte y la humedad del aire. Los vientos dominantes del oeste traen aire cargado de humedad desde el Atlántico, que se enfría al chocar con los acantilados y las colinas. Esto envuelve la zona en niebla y lluvias frecuentes (de septiembre a mediados de mayo), mientras que en verano sopla un viento muy fuerte y llega un aire atlántico húmedo que te cala hasta los huesos.
Si vas a pasar un buen rato en el Cabo da Roca, lleva una capa de ropa extra o algo que te proteja del viento incesante. Si vas a ver la puesta de sol, llévate sin falta una chaqueta o un jersey, incluso en verano.
Eso sí, este viento tan fuerte tiene una ventaja: disuade a muchos turistas de alargar aquí la visita, así que los senderos y las playas quedan para un puñado de visitantes curtidos.
Advertencia: Los acantilados que rodean el Cabo da Roca son escarpados e inestables, y el viento fuerte es imprevisible. Nunca pases al otro lado de las vallas para conseguir la foto perfecta.
Lo último que quieres es caer por estos acantilados…
La visita al Cabo da Roca es gratuita. La mayoría de los visitantes pasa aquí apenas entre 15 y 30 minutos, tiempo suficiente para contemplar los acantilados, hacer una foto al monumento y ver el faro. Esta visita con prisas la fomentan a menudo las excursiones en autocar, que hacen una parada breve aquí en su trayecto entre Sintra y Cascais.
Si te apetece quedarte más tiempo, hay rutas a pie muy bonitas por lo alto de los acantilados hasta la Praia da Ursa, 1 km al norte. La otra ventaja de ir por tu cuenta es que el lugar alterna ratos cortos de aglomeración con otros de calma. Cuando llegan los autobuses turísticos siempre hay mucho jaleo, pero si esperas 20 minutos después de que se vayan, todo está mucho más tranquilo y los rincones para hacer fotos no están tan llenos.
En el recinto están el Restaurante Artesanato Bar, que sirve bebidas y comida sencilla, y un centro de información turística. Los servicios del Cabo da Roca son básicos, algo lógico por lo apartado del lugar y por la llegada imprevisible de visitantes. En las horas punta se forman largas colas para los aseos y el servicio del restaurante puede ir lento y verse desbordado. Vengas cuando vengas, es mejor traer tu propia comida o llegar ya comido. Hay una única zona de aseos (0,50 €) en el centro de información turística, pero en las horas punta siempre está llena.
El hito de la «Ponta Mais Ocidental do Continente Europeu»; eso sí, no esperes encontrarlo tan tranquilo durante tu visita.
Un día normal de mucha afluencia en el Cabo da Roca, visto en Google Street View.
El Cabo da Roca está a 18 km al oeste de Sintra, a 15 km al norte de Cascais y a 40 km al oeste de Lisboa, en las coordenadas GPS 38.7805, -9.497 (enlace a Google Maps). Al estar tan apartado, es difícil visitarlo si no tienes coche o no vas en una excursión organizada que pare aquí entre Sintra y Cascais.
Ir en coche es la forma más fácil de llegar: desde Cascais (y desde Lisboa) se sigue la pintoresca N247 y se toma el desvío en el pueblo de Azóia. El cabo queda 2,5 km más allá del pueblo y el camino está bien señalizado. La N247 es una carretera preciosa que serpentea entre las colinas de la Serra da Sintra y, en un día de sol, es una de mis rutas favoritas para conducir en toda la región de Lisboa.
Si no tienes coche, llegar al Cabo da Roca se vuelve bastante más complicado y lleva mucho más tiempo. Las dos opciones son las aplicaciones de VTC o los autobuses desde Sintra o Cascais.
Las últimas veces que fui al Cabo da Roca sin coche, usé Uber. La tarifa base es de 12 €, pero sale más cara en los momentos de mucha demanda. El problema de Uber o Bolt es la vuelta, porque puede que no haya conductores por la zona y te toque esperar mucho hasta que alguno acepte el viaje. Esto puede ser un verdadero problema en las horas punta (a última hora de la tarde los fines de semana, cuando todo el mundo vuelve de la playa), ya que los conductores rechazan sin más los viajes que les obligan a hacer un largo trayecto para recogerte. Además, cualquier espera se hace mucho más larga en un día de viento o de frío.
Por todo esto, en mi último viaje con unos amigos hablé con el conductor y le pagué un suplemento para que nos esperara 20 minutos antes de llevarnos de vuelta a Cascais. Al conductor también le salió a cuenta, porque así no tuvo que volver a Sintra o a Cascais de vacío. Un taxi sale bastante más caro, unos 25 € por un trayecto de ida.
Un taxi en Sintra que ofrece llevar a los visitantes al Cabo da Roca, aunque Uber y Bolt salen mucho más baratos.
El autobús es mucho más lento que un Uber o un taxi, pero tiene horarios fijos, así que nunca te quedarás tirado. Al Cabo da Roca llegan dos líneas de autobús:
• 1624 - Sintra a Cascais, por el Cabo da Roca
• 1253 - Estación de Sintra por el Cabo da Roca (circular)
Nota importante: La línea 1624 sale de la estación de tren de Portela de Sintra y no pasa cerca de la zona histórica de Sintra. La mayoría de los visitantes que se alojan en el centro histórico de Sintra cogen el 1253.
La línea 1624 es la ruta más larga que une Sintra y Cascais pasando por el Cabo da Roca. Un billete sencillo cuesta 2,60 € (para ida y vuelta necesitarás dos billetes sencillos, 5,20 € en total). El autobús tarda 27 minutos en llegar al Cabo da Roca desde Cascais y 35 minutos desde Sintra. El horario cambia según la temporada, pero en verano hay dos salidas cada hora. En Sintra, el 1624 sale de la estación de tren de Portela de Sintra (GPS: 38.802, -9.376).
Si te alojas en el centro histórico de Sintra, el 1253 suele ser mejor opción, ya que sale frente a la estación de tren de Sintra (GPS: 38.799, -9.385). El 1253 hace un recorrido circular por el oeste de Sintra, y el trayecto hasta el Cabo da Roca se hace pesado: son 40 minutos. Hay entre dos y tres salidas por hora, y el billete sencillo cuesta 2,60 €.
Consejo: Antes de ir al Cabo da Roca en autobús, planifica bien la vuelta, porque el cabo se ve tranquilamente en 20 minutos.
Las dos líneas tienen horario de temporada (más salidas en verano y menos en invierno), y puedes consultar el horario actualizado en la web de Carris Metropolitana:
carrismetropolitana.pt/lines
El autobús 1253 esperando frente a la estación de tren de Sintra.
El Cabo da Roca es un punto de partida ideal para rutas solitarias por la costa de la Serra de Sintra. En cuanto te alejas unos pocos cientos de metros del mirador y del monumento a Camões, la gente desaparece por completo. En todas mis caminatas por la zona apenas me crucé con nadie, algo que agradecí muchísimo después de venir del ajetreo de Lisboa. Desde el cabo salen un montón de senderos pequeños, pero todos van hacia el norte o hacia el sur, y con una costa tan árida y azotada por el viento es difícil que llegues a perderte.
Hay varias rutas oficiales documentadas, pero es muy fácil trazar tu propio camino. Para una primera caminata por la zona te recomiendo ir hacia el norte, a la Praia da Ursa (1 km) y la Praia da Adraga (2 km), a las que se llega por senderos muy transitados. A la Praia da Ursa se la suele describir como la «joya escondida» de la zona de la Serra de Sintra, y tengo que reconocer que es así. Es una playa impresionante, con un entorno natural precioso y unas formaciones rocosas únicas. Mi única advertencia es que el sendero de bajada es muy irregular, con tramos empinados en los que hay que ayudarse de las manos, así que necesitas una forma física aceptable y un calzado decente. Más al norte todavía están la Praia Grande y el encantador pueblo de veraneo de Praia das Maçãs.
El sendero sur sigue los acantilados y pasa junto a la Praia de Assentiz (800 m) y la Praia do Louriçal (1 km), antes de que el camino principal se desvíe hacia el interior. Desde la Praia do Louriçal siguen hacia el sur algunos senderos muy pequeños por la costa, pero no los he recorrido, porque prefiero la ruta norte. A la Praia de Assentiz y a la Praia do Louriçal no hay una forma sensata de bajar desde los acantilados; en la Praia do Louriçal hay una cuerda, pero está pensada para quienes se quedan atrapados al pie del acantilado, no para bajar a la playa.
Una advertencia: Todos los años leo noticias de visitantes que se han acercado demasiado al borde de acantilados inestables y se han caído. Por favor, usa el sentido común y no seas tú el siguiente. Los bordes de los acantilados son más peligrosos que nunca después de lluvias intensas.
El sendero que baja desde el aparcamiento de grava hacia la Praia da Ursa, con la característica roca de la «ursa» (osa) visible desde lo alto del acantilado.
El faro del Cabo da Roca fue el primer faro de Portugal construido expresamente como tal y se terminó en 1772, aunque su aspecto actual data de 1842. Se alza a 150 m sobre el océano, y gracias a esa altura su luz de 1000 vatios se ve a 46 km de distancia.
El viento, que no cesa nunca, hace que pocas plantas puedan crecer aquí, y las que lo consiguen tienen que ser rastreras y aguantar la alta salinidad. La planta que domina es el higo hotentote (conocido a menudo como uña de gato), una especie que no es autóctona de Portugal. Se extendió desde un jardín de la zona hace cuatro décadas y ha prosperado en estas duras condiciones.
La flor amarilla del higo hotentote.
El promontorio del Cabo da Roca está señalado con un monumento de piedra que lleva grabada una cita del poeta más famoso de Portugal, Luís Vaz de Camões (1524-1580), que describió el lugar de forma magistral como «Donde la tierra se acaba y el mar comienza».
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Sobre el autor: Soy Philip Giddings y vivo en el barrio de Graça, en Lisboa, con mi mujer Carla, cuya familia es lisboeta desde hace generaciones. Llevo visitando Portugal desde 2001 y escribiendo guías independientes en Cascais-Portugal.com desde 2009. A día de hoy, esta web es mi trabajo a tiempo completo. Visité Cascais en mi primer viaje a Lisboa cuando era adolescente y recuerdo que a Carla le hacía muchísima ilusión enseñarme su país. Veinticinco años después, ya casados, con una familia más numerosa y alguna que otra cana, seguimos yendo a las mismas playas de Cascais y recorriendo el mismo paseo marítimo en los días calurosos de verano.
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